miércoles, enero 11, 2006

MIL CAMPANAS

La tempestad ha bendecido mis despertares marítimos. Más ligero que un corcho he bailado sobre las olas a las que llaman rodadoras eternas de víctimas, ¡diez noches, sin añorar el ojo memo de los faros!
Rimbaud
Siento que desborda lentamente. Que ha llegado al punto crítico de flotación, y aún sigo dando pantocazos. Siento que ya ha llenado las sentinas, que crece, cubierta tras cubierta, que se hermana su línea con la línea de su hermana mayor. Crece, penetra, se abre paso, la vida. La vida.

BANDAZOS

Rompe, si puedes, el fieltro que cubre la misma ofrenda vieja y desconchada. Rompe la puerta, fuerza la almohada, enciende el flexo tú, penumbra lúgubre. Hazme salir, que estoy desesperado por encontrarte fuera, y si lo intento, sé que podré escapar, y estoy contento, por verme desde fuera habiendo entrado. Es una vida nueva, caballeros, es un camino verde y expedito no me tengan en cuenta desafueros. Es un explicación, trazos someros, ni pongo aquí, ni, por supuesto, quito; quiero rendirles cuenta los primeros.