La tempestad ha bendecido mis despertares marítimos.
Más ligero que un corcho he bailado sobre las olas
a las que llaman rodadoras eternas de víctimas,
¡diez noches, sin añorar el ojo memo de los faros!
Rimbaud
Siento que desborda
lentamente.
Que ha llegado al punto crítico de flotación,
y aún sigo dando pantocazos.
Siento que ya ha llenado las sentinas, que crece,
cubierta tras cubierta,
que se hermana
su línea con la línea de su hermana
mayor.
Crece, penetra, se abre paso, la vida.
La vida.